<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8162829247519310296</id><updated>2012-02-16T09:27:30.961+01:00</updated><category term='De genio y rubí'/><category term='Alas Deo'/><category term='nanorrelato'/><category term='universo'/><category term='Relatos'/><category term='noche'/><category term='historias'/><category term='Vida'/><category term='estrellas'/><category term='Emociones'/><category term='Cambio'/><category term='El jacamar enjaulado'/><title type='text'>~Searching for cookies~</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Isa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09281283548427802754</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_-GRI_UaHG8M/TQJFf1VcneI/AAAAAAAAACk/vvcoEwlBzaU/S220/FotoPanda.png'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>13</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8162829247519310296.post-4357233348901580296</id><published>2011-04-17T22:26:00.006+02:00</published><updated>2011-04-17T22:38:35.777+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El jacamar enjaulado'/><title type='text'>El jacamar enjaulado 4</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://searchingforcookies.blogspot.com/"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;[Primera parte]&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://searchingforcookies.blogspot.com/2010/12/el-jacamar-enjaulado-2.html"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;[&lt;em&gt;Segunda parte&lt;/em&gt;] &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;span xmlns=""&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/02/el-jacamar-enjaulado-3.html/"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;[Tercera parte]&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;Empezaba a molestarme la espalda. Estaba sentada, con toda la dignidad que me restaba, sobre la silla donde me había depositado Mr. Smith poco después de que me despertase siendo cargada en brazos. Lo cierto es que el zarandeo no le había ido nada bien al dolor de cabeza que estaba incubando, y que empezaba a engordar desde golpeteo sordo a martillazo contundente justo encima de mi nuca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenía nada mejor que hacer que esperar pacientemente, con la columna y el cuello todo lo tiesos que se pueden mantener después de haber rodado por un precipicio abajo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Relajada a base de aburrimiento observando el ajetreo de un poblado escandalosamente similar al que alojaba la expedición comercial de Robert, comencé a prestarle un poco de atención al animalito que sostenía en el regazo antes de comenzar a preocuparme de nuevo. Parecía mucho más calmado, quizás habiendo decidido que no pretendía freírlo ni meterlo en un saco, no sangraba por ninguna parte, tampoco. &lt;br /&gt;Conservaba un pañuelo entre la ropa, que procedí a utilizar para atar el ala rota a su cuerpecito, dejando la otra libre.  Se revolvió un poco, lo cual tomé como buena señal. Si aún tenía fuerzas para picarme – de nuevo-, puede que las tuviese también para curarse. Volví a encerrarlo entre mis manos, apoyadas en la falda, a la espera de que le diera un infarto del estrés, son cosas que les ocurren a los pájaros, y aquel tenía casi tantas razones como yo para dejarse llevar por la histeria.&lt;br /&gt;No dejó de parecerme curioso que no me hubiera acordado antes del pañuelo, incluso en medio del barro lo habría utilizado por costumbre en medio de un ataque de llanto. Incluso me planteé con seriedad llorar en aquel mismo momento, pero lo único que me salió fue un suspiro profundo. El shock, probablemente. O eso o que no tenía ni tiempo ni fuerzas para hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se quedó quieto empleé lo que quedaba de la tela para envolver mi propia muñeca y un picotazo bastante malintencionado sobre mi pulgar. Era bastante profundo pero al menos no tenía tierra dentro, y la hinchazón del brazo había descendido notablemente. En conjunto quedé  satisfecha con el diagnóstico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto es que cualquier cosa menos mortífera que una garganta desgarrada por colmillos hubiese sido aceptable.&lt;br /&gt;Smith, Smith, Smith. &lt;br /&gt;Levanté la cabeza la tercera vez que me pareció entreoír el nombre entre la charla inteligible de los hombres que habían aparecido entre las cabañas. Quitando a las varias nativas y sus niños ocupados en sus quehaceres habituales, que no me habían dirigido poco más que una mirada curiosa, los tres furtivos que rondaban ahora la sombra de la construcción donde me encontraba eran las únicas caras que había visto en las últimas horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás fueran imaginaciones mías o una palabra cualquiera de fonética parecida, pero era un nombre tan adecuado como cualquier otro para adjudicarle al cazador misterioso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Smith.&lt;br /&gt;Como confirmando mi argumentación personal, apareció en mi campo de visión desde algún lugar a mis espaldas. Había dejado el atuendo vagamente militar por unos pantalones y una camisa que habían visto mejores tiempos. Iba descalzo. &lt;br /&gt;Obviamente él no tenía reparo frente a las arañas, se me ocurrió mientras pasaba una mano por la falda para alisarla y me erguía de nuevo a pesar de las protestas de mis agotados huesos. &lt;br /&gt;Se acercó a mí, y sin interrumpir la conversación que mantenía con sus hombres, me tendió la jaula que tenía en la mano. Abierta. &lt;br /&gt;Le mantuve la mirada, escéptica. No me había tomado la molestia de salvar al pájaro para que él lo enjaulara ahora. Por otra parte, si mis suposiciones eran ciertas y los recogía para Robert, era la forma más sencilla de ponerlo a salvo. Se me humedecieron los ojos de repente, sin motivo concreto. Sospecho que de repente noté que estaba sola y asustada, y que se me ocurrió que así era en cuanto dejé de tener a algo más indefenso que yo de lo que ocuparme.&lt;br /&gt;Extendí los brazos y lo coloqué dentro cerrando la puerta con un click metálico. El jacamar empezó a  piar escandalosamente en cuanto lo hice. &lt;br /&gt;Para mi sorpresa, Smith me tendió de nuevo la jaula. La cogí obediente, mirándolo extrañada. Parecía incómodo, quizás llorar no fuese tan mala idea, al fin y al cabo.&lt;br /&gt;-Me alegra ver que no ha intentado escapar. &lt;br /&gt;Oh, así que americano. Seguí observándolo impasible, mientras intentaba decidir si romper mi política de silencio o no. De repente se me ocurrió una idea, y bajé la mirada hacia la jaula buscando la marca del distribuidor de Robert en alguna esquina.&lt;br /&gt;Voilà. &lt;br /&gt;-Tampoco es que tuviese un sitio mejor al que ir. O aun teniéndolo, no es como si supiese por dónde. &lt;br /&gt;Sonrió, aparentemente satisfecho. Era una sonrisa bastante agradable para un hombre tan inquietante y… bueno. Selvático. Realmente debería estarle haciendo gracia.&lt;br /&gt;-Supuse que lo notaría. De ahí de que nadie se quedara a comprobar que no huía por… su seguridad. No me pareció bueno para sus nervios.&lt;br /&gt;Oh, que amable por su parte.&lt;br /&gt;-Probablemente no hubiese sido tranquilizadora la compañía de alguno de sus hombres armados.- Respondí con neutralidad, bajando la mirada y procurando guardad para mí todo el sarcasmo que despertaba en mí su actitud, a pesar de la situación.&lt;br /&gt;-No, probablemente no.&lt;br /&gt;Parecía dispuesto a charlar conmigo toda la… tarde. ¿Mañana? Lo que fuera. Se había cruzado de brazos, entrecerrando los ojos para verme a pesar del sol que le daba en la cara. &lt;br /&gt;-Aunque por supuesto, ¿qué es eso comparado con un jaguar?-Rió mientras continuaba.- Podría vencer a cualquiera con un palo.&lt;br /&gt;-Tampoco es que tuviese otra opción de actuación.&lt;br /&gt;-No es cierto. Como la dama que parece se le hubiese permitido chillar, salir corriendo o incluso encogerse sobre sí misma.&lt;br /&gt;Parece. ¡¿Parece?!&lt;br /&gt;-No se crea. Las barajé todas, pero por algún motivo golpear me pareció la más viable como ruta de escape. No es que fuera una gran opción, pero teniendo en cuenta que asustarlo por el ruido a pesar de que me veía motivada para gritar con bastante entusiasmo y que no soy siquiera capaz de correr lo suficiente como para atrapar un gato para cepillarlo, era la que quedaba por descarte.&lt;br /&gt;Parpadeó. Luego volvió la sonrisa del principio.&lt;br /&gt;-Desde luego, una gran maniobra. Innegablemente. &lt;br /&gt;-¿Usted cree?&lt;br /&gt;-Admirable, desde luego. Señorita…&lt;br /&gt;-Señora.-Corregí, omitiendo el nombre que solicitaba por puro enfado. ¿Le parecía aquello forma de tratar a alguien que acababa de perderse en la jungla y de ser atacado por una bestia que la triplica en peso?&lt;br /&gt;-Señora Sharman.-Admitió, curvando sus labios en una expresión mucho más inquietante que las anteriores, en un tono que amenazaba más que sus propias palabras.&lt;br /&gt;Lo miré al borde del llanto, esta vez sí, asustada.&lt;br /&gt;-Me sorprende sinceramente la entereza con la que soporta la falta de respuestas. Si he de ser franco, tenía esperanzas de asustarla lo suficiente como para asegurarme de que es humana. No conozco mucha gente capaz de enfrentarse a un gato de ese tamaño.&lt;br /&gt;-¿Juega conmigo? No se me ocurre ninguna razón por la que no fuera usted a ayudarme, y no veo motivo para torturarme de esta forma aparte de su propio entretenimiento.-Dije finalmente. No tenía sentido seguirle el hilo por más tiempo, el pánico a recibir respuestas superaba ya el de hacer preguntas.&lt;br /&gt;-¿Motivo? Puede que haya alguno. &lt;br /&gt;-Si lo que quiere es dinero, no dudo en que podrá tenerlo. No necesita ser tan críptico. &lt;br /&gt;-Ah, dinero. Al final toda… -¿cómo dijo?, ¿tortura?- dejémoslo en crueldad, es por dinero. ¿No es cierto? Tranquilícese.-Se detuvo hasta que volví a mirarlo a la cara.-Pediremos rescate, pero no se le hará daño. Deduzco que su marido estará receptivo. Y debe disculpar mi rudeza, la selva es peligrosa, pero poco emocionante en lo que a conversación se refiere.-Suavizó la postura amenazante hasta reducirla a su permanente sonrisa sarcástica.- Permítame compensarla: ¿Desea que incluya también en el trato la piel del animal? Será usted la primera inglesa en exhibir en su salón un jaguar muerto a sus manos.&lt;br /&gt;Por el amor de Dios, salvaje.&lt;br /&gt;-Debería ofrecérselo a quien lo remató con un disparo. Dudo que hubiese salido viva de allí de otra forma.&lt;br /&gt;-Le disparé yo mismo, y se la cedo con gusto. Sospecho que ya estaba muerto antes de tocar el suelo. Fue un golpe realmente acertado.&lt;br /&gt;-Disculpe que no me regocije en mi fortuna. –Le dije a su espalda mientras se alejaba.&lt;br /&gt;-Nadie se mantiene vivo en la selva solo con fortuna señora Sharman. Ni siquiera con intervención divina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   ~*~&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;(Continuará...) &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Nota: Estoy editando en word la historia y van 14 páginas a espacio y letra razonable O_o Va lenta pero va. Nos acercamos al final, que para ser un relato corto ya era hora... Esta semana santa, ¡Acabo! Prometido =P &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8162829247519310296-4357233348901580296?l=searchingforcookies.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/feeds/4357233348901580296/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/04/el-jacamar-enjaulado-4.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/4357233348901580296'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/4357233348901580296'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/04/el-jacamar-enjaulado-4.html' title='El jacamar enjaulado 4'/><author><name>Isa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09281283548427802754</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_-GRI_UaHG8M/TQJFf1VcneI/AAAAAAAAACk/vvcoEwlBzaU/S220/FotoPanda.png'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8162829247519310296.post-5175998462253717664</id><published>2011-02-16T00:15:00.002+01:00</published><updated>2011-02-16T00:24:20.272+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El jacamar enjaulado'/><title type='text'>El jacamar enjaulado (3)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-onCn0aCwJIY/TVsLCApcoEI/AAAAAAAAADM/ZXo-CBfhL5Q/s1600/Rufous-tailed_Jacamar1_MP.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 254px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-onCn0aCwJIY/TVsLCApcoEI/AAAAAAAAADM/ZXo-CBfhL5Q/s320/Rufous-tailed_Jacamar1_MP.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5574061092962607170" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span xmlns=""&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://searchingforcookies.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-size:10;"&gt;&lt;em&gt;[Primera parte]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:10;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://searchingforcookies.blogspot.com/2010/12/el-jacamar-enjaulado-2.html"&gt; &lt;em&gt;[&lt;em&gt;Segunda parte&lt;/em&gt;] &lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span xmlns=""&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Efectivamente, el amanecer llegó sin novedad cuando tuvo a bien por rutina. Para mi orgullo y satisfacción, para cuando el negro del cielo empezó a graduarse hacia un azul cada vez menos oscuro a medida que se apagaban las estrellas, todavía no había dejado escapar ni un solo grito a pesar de las cuarenta y tres falsas alarmas de depredador al acecho, las cuales incluían veinticinco ramas rotas con su correspondiente crujido, siete incursiones de hormigas en mi ropa, sobre una docena de roedores nocturnos de tamaño despreciable, cuatro sonidos no identificados y una rana de un verde estándar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/em&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;La estadística fue rota con alarmante facilidad- y no por un grito ahogado no, por un estrepitoso y patético chillido- tras oír varios crujidos, un aleteo y un golpe seco. Aún en el extraño caso de que alguien, concediéndome un generoso (casi altruista) beneficio de la duda, pudiera pensar que aquello no hubiese bastado para hacerme gritar arriesgando mi vida, unas cuantas hojas y ramitas fueron a caerme encima, lo que, en mi estado de histeria reprimida degeneró con rapidez de un susto hacia un ataque de ansiedad imaginando insectos alados de más de 40 centímetros cayendo sobre mi melena.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Cuando, corroborando un par de minutos más tarde que si algo hubiera querido comerme lo hubiese hecho ya aprovechando mi estado de indefensión echa un ovillo en el suelo con los ojos tapados y me atreví a asomarme por encima del tocón-clavándome en la mano la enésima astilla de la jornada, e importándome poco a aquellas alturas-confirmé la cuadragésima cuarta falsa alarma en forma de pajarito. A juzgar por cómo se debatía en el suelo, un pajarito herido.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Todavía temblando, examiné de lejos y con precaución al pobre animal, dispuesta a cogerlo para examinar los daños tras declararlo inofensivo. Aún a pesar de la poca luz, pude distinguir el pecho rojizo, las alas verdes y el pico alargado del jacamar. Lo reconocí con facilidad por ser uno de los pájaros que Robert pretendía capturar esos días, recordando en particular como bromeaba sobre que las plumas negras que el ave tenía sobre los ojos, asemejándose a un ceño y el verde de sus alas, del color de mi vestido favorito, ofrecían un malhumorado y elegante parecido que él parecía encontrar especialmente gracioso.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;La suerte, quizás pensando que ya me había castigado lo suficiente durante aquella larga noche, optó por realizar en aquel momento el primer acto caritativo con el que me obsequiaba en un tiempo. Al levantar la vista del suelo, tras levantarme, localizando de nuevo al animal para dirigirme hacia él, registré dos manchas doradas –esta vez si- entre los matorrales.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Como suele decirse, ocurrió todo muy rápido. El palo con el que me había armado al despertar de mi desmayo había bajado conmigo desde el tocón como consecuencia de mi intento desesperado de agarrarme a algo, descartado después, aunque afortunadamente no fuera de alcance, cuando prioricé el taparme los ojos. Agarrándolo durante los pocos segundos que la distancia al linde del claro donde se encontraba el animal cuando lo descubrí me las ingenié, no chillando hasta el momento del contacto, y sin cerrar los ojos y sin saber cómo, para atizarle a la enorme sombra con dientes en pleno salto antes de caerme, con tal suerte o destino que llegué a acertarle, con toda la contundencia de la adrenalina, en todo el cráneo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;El siguiente chillido lo provocó un ruido mucho más ensordecedor y alarmante, que, esta vez sí, me hizo no mirar. Abriendo los ojos en cuando se dispersó el sonido, me encontré con la aterradora imagen de un jaguar-en mis pesadillas aún enorme-caído y ensangrentado a pocos pasos de mis embarradas botas.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Bloqueada, acerté a mirar hacia arriba para sobresaltarme otra vez con los hombres que se habían materializado a mí alrededor. No muy altos, pero sí de tamaño suficiente y lo bastante armados como para haberlos registrado antes.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;¿Me habían encontrado? Antes de que tuviera tiempo a alegrarme y a buscar alguna cara familiar, uno de los cinco sujetos, visiblemente nativo, se acercó al jacamar herido y lo levanto sin muchos miramientos por un ala, antes de hacer una mueca de disgusto, luego de asco y soltarlo para que cayera al suelo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Aún en estado de shock, me lancé con un quejido a recogerlo, alarmada. Antes de dirigirle mi mejor mirada de indignación.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;-Es un ser vivo, no un trapo.-Espeté de forma muy poco propia de mi mientras se la sostenía, quizás a sabiendas de que no iba a entender más allá del tono y la mirada de reproche.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Mi teoría del lenguaje universal vino a confirmarse cuando, también en un ademán de uso corriente a nivel internacional, él hizo ademán de golpearme como expeditiva respuesta. Impertinente hasta por signos. Julien estaría orgulloso de mí.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Una orden en un tono también expeditivo lo detuvo cuando yo ya me giraba con el bichito bien protegido entre mis brazos, preparada para recibir el impacto. Levantando de nuevo la mirada, me encontré con lo que, tras un primer examen-muy superficial, de obvio que resultaba una vez descartado el moreno de la piel y el corte de pelo tan poco civilizado- se revelaba tan extranjero en aquel lugar dejado de la mano de dios como yo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Aquello, entendí de repente al registrar la apariencia general de aquel hombre alto y curtido, no era mi partida de rescate. Era una de furtivos. Mi última esperanza, pensé mientras cogía la mano que me tendía el líder, era que aquel hombre fuese lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que, como el pajarito, yo pertenecía al comerciante inglés que lo había contratado.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Algo, todavía no he descubierto el qué, me obligó a mantener la boca cerrada en vez de comprobar si alguno hablaba muy idioma. Probablemente simplemente el miedo primario a todo lo que me rodeaba que llevaba desarrollando durante horas y que, en aquel momento crítico, me obligaba a desconfiar, reacio a desprenderse de mí.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Nadie intento comunicarse conmigo, tampoco, mientras cargaban el cadáver del animal que me había atacado y al que yo se guía con la mirada con morbosa fascinación y aquella mano me guiaba de nuevo hacia el sendero, atenta a mis tropiezos. El jacamar ya no se debatía en mis manos, algo ensangrentadas entre las astillas y alguna que otra mala intención de su afilado piquito, pero seguía respirando y yo diagnostiqué un ala rota.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Pensando en esto, tan mundano y simple tras una experiencia tan cercana a la muerte, más bien traumática gracias a presentarse en forma de dientes, me permitió relajarme levemente hasta recuperar una actividad mental más o menos fluida, que solo sirvió para que la alarma comenzase a atacarme con toda la contundencia de, quién a efectos, está secuestrado.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Porque aquella gente eran cazadores. Furtivos, que no sabían quién era yo. ¿Hablarían con su patrón, anunciándole que habían rescatado a un trozo de harapos tembloroso que podría pertenecer a su expedición de las garras de un jaguar?, ¿pedirían rescate? Y si no… ¿qué iban a hacer conmigo?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Habiendo sobrevivido a una noche en medio de la jungla, de pronto una situación que facilitaba que mi familia me encontrase resultaba una mejoría, aunque me mantuviera fuera de peligro. Eso sí, no pensaba abrir la boca. Mi abuela, mujer sabia, practicaba la máxima de no decir nada cuando uno no sabe que decir. Aquel precepto, que tan bien habían incluido en mi educación, me llevó a reducir mis cuestiones a una tentativa mirada hacia el extranjero que me guiaba por el camino, ahora ya conocido, pero en una dirección extraña.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Para mi sorpresa, él me miraba fijamente de una forma que no me agradó del todo. Porque si en mis ojos había preguntas, en los suyos, de un verde intenso muy acorde con aquella piel saturada de sol y una melena castaño oscuro muy desastrada, reflejaban una curiosidad intensa.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Bueno, decidí. No eran ansias asesinas. Si podía fiarme de mi habilidad leyendo expresiones, claro. A tales alturas, exsausta, asustada y dolorida como estaba, por no decir emocionalmente agotada, terminó por darme igual. Comparada con la mirada letal y refractaria del jaguar desde luego no era crítica.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Decidiendo esto, cedí al lujo de desmayarme de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;~*~&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;(Continuará)&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://searchingforcookies.blogspot.com/2010/12/el-jacamar-enjaulado-2.html"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span xmlns=""&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8162829247519310296-5175998462253717664?l=searchingforcookies.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/feeds/5175998462253717664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/02/el-jacamar-enjaulado-3.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/5175998462253717664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/5175998462253717664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/02/el-jacamar-enjaulado-3.html' title='El jacamar enjaulado (3)'/><author><name>Isa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09281283548427802754</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_-GRI_UaHG8M/TQJFf1VcneI/AAAAAAAAACk/vvcoEwlBzaU/S220/FotoPanda.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-onCn0aCwJIY/TVsLCApcoEI/AAAAAAAAADM/ZXo-CBfhL5Q/s72-c/Rufous-tailed_Jacamar1_MP.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8162829247519310296.post-6075796891380784866</id><published>2011-02-12T22:42:00.000+01:00</published><updated>2011-02-12T22:43:18.483+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div&gt;Querido lector, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;hablemos hoy de algo mágico. Algo simple que inspire algo complejo, casi por definición, de algo que, aún bajo lo anterior, haga sentir más que pensar. Sentir intensamente, además. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Que cause plenitud, congoja, exaltación. Que lo sea todo con tan poco, que merezca el recuerdo eterno y que para el mundo no importe nada. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;¿Sabes de que hablamos?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No, yo tampoco. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero fue bonito mientras duró. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8162829247519310296-6075796891380784866?l=searchingforcookies.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/feeds/6075796891380784866/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/02/querido-lector-hablemos-hoy-de-algo.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/6075796891380784866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/6075796891380784866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/02/querido-lector-hablemos-hoy-de-algo.html' title=''/><author><name>Isa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09281283548427802754</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_-GRI_UaHG8M/TQJFf1VcneI/AAAAAAAAACk/vvcoEwlBzaU/S220/FotoPanda.png'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8162829247519310296.post-7284464771117872332</id><published>2011-02-08T23:35:00.003+01:00</published><updated>2011-02-09T00:04:54.268+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Emociones'/><title type='text'></title><content type='html'>Me gustan las cosas que no tienen sentido. En realidad, casi me resultan cómodas.&lt;br /&gt;Es la tranquilidad de no necesitar una razón.&lt;br /&gt;Como aquel día que me abrazaste y dijiste que podía llorar, así, simplemente dándome permiso. Me sentó bien, pero no he vuelto a hacerlo. Simplemente era lo que necesitaba en aquella ocasión, pero obviamente no resulta divertido ni práctico hacerlo a menudo.&lt;br /&gt;Si, me gusta el absurdo. &lt;em&gt;Me gustabas tú&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Porque la mejor manera de calmar a quien teme a los truenos es asegurarle que no le van a hacer daño, que estás ahí para impedirlo.&lt;br /&gt;Tontería doble. Ni una tormenta te va a hacer daño (¿que interés tiene ella, en su natural fuerza y retumbe, en destrozarte particularmente, tan atrincherado en tu casa cerrada a cal y cando y bajo tres capas de sábanas metáforicamente blindadas?) ni nadie le va a chillar órdenes desde el tejado para impedírselo. Bueno, al menos con éxito, claro.&lt;br /&gt;Pero tiene su sentido, precisamente porque ninguna de las dos cosas lo tiene. Si el miedo es irracional, el consuelo también puede serlo.&lt;br /&gt;Aún así, en aquella ocasión era bastante tangible. Me refiero a que el mundo se me venía encima y tu no podías afirmar que todo iba a salir bien. Pero estabas ahí, lo sé porque te agarraba como si me fuese la vida en ello, y seguías estando ahí cuando me pediste que llorara y yo accedí sin reparos.&lt;br /&gt;No solucionaste nada, pero me sostenías literal y figuradamente mientras temblaba y me tambaleaba emocionalmente.&lt;br /&gt;Ya no estás, y... yo lo entiendo. Pero a veces me pregunto si es motivo suficiente para llorar o no. ...&lt;br /&gt;¿Podría?&lt;br /&gt;Dudo mucho y me tambaleo bastante. No me queda más que intentar concentrarme en la idea de que  para sonreírte nunca, nunca, necesité ni pedí permiso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8162829247519310296-7284464771117872332?l=searchingforcookies.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/feeds/7284464771117872332/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/02/me-gustan-las-cosas-que-no-tienen.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/7284464771117872332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/7284464771117872332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/02/me-gustan-las-cosas-que-no-tienen.html' title=''/><author><name>Isa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09281283548427802754</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_-GRI_UaHG8M/TQJFf1VcneI/AAAAAAAAACk/vvcoEwlBzaU/S220/FotoPanda.png'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8162829247519310296.post-6458765124123974274</id><published>2011-01-11T23:13:00.003+01:00</published><updated>2011-02-09T00:05:17.365+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cambio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vida'/><title type='text'>La Teoría del Cambio</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt; &lt;p&gt;Parece ser que hay gente que se levanta un día y decide que va a cambiar su vida.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Yo no lo hago así. Yo voy, encuentro un cambio, y si me gusta me lo quedo. Simple, ¿eh?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una vez encontré un libro. De hecho, el propio libro avisaba de que había libros que le cambiaban la vida a uno y lo hacían crecer de repente… y me enfadé con el escritor por ser más listo que yo y aún encima restregármelo. Luego ya me molestó un poquito menos porque me di cuenta de que el vacile era para los que no pillaban lo que estaba pasando, no para los que se dejaron cambiar la vida. Al fin y al cabo es mi escritor favorito, y no solo yo lo considero un genio.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Otra vez me fui de viaje y vi algo más de mundo. ¿Sabéis esa escena de Piratas del Caribe dónde se dice que el mundo se hacía más pequeño a medida que el mapa se rellenaba? Yo pensaba que era pequeño por eso mismo. ¿Qué gracia tiene ir a Australia si solo lleva un día, todo el mundo te entiende cuando hablas y solo pisas el hotel y el centro turístico? Pero no. Salí de casa y el planeta volvió a ser grande y a tener interés. Todo era encantadoramente diferente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero lo que más me gusta es cuando encuentro personas. Adoro que me hagan cambiar. Porque eso significa que encontré alguien que me resulta interesante y que he llegado a querer. Eso es porque me enseñaron algo nuevo, y probablemente porque me gustó como me sonrieron.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y pensando, eso que hago de vez en cuando, me encontré con que en realidad, más que mi vida, lo que había cambiado era yo. No es que lo hubiera decidido, no conscientemente. Bueno, lo intenté una o dos veces, pero no me salió bien. Funcionó cuando dejé de intentarlo y empecé a recoger oportunidades y a quererme un poco.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No quiero que llegue el día en el que todo vaya tan mal que necesite forjarme un cambio de la nada. Estar tan desesperada por huir de mi misma que tenga que decidir a dónde ir y apostar por esa opción única, como si por el hecho de ser diferente me tuviese que hacer feliz. Llámame cobarde.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero con mi método me va bien.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8162829247519310296-6458765124123974274?l=searchingforcookies.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/feeds/6458765124123974274/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/01/la-teoria-del-cambio.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/6458765124123974274'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/6458765124123974274'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/01/la-teoria-del-cambio.html' title='La Teoría del Cambio'/><author><name>Isa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09281283548427802754</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_-GRI_UaHG8M/TQJFf1VcneI/AAAAAAAAACk/vvcoEwlBzaU/S220/FotoPanda.png'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8162829247519310296.post-161429077566754485</id><published>2011-01-09T23:18:00.002+01:00</published><updated>2011-01-09T23:19:58.878+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nanorrelato'/><title type='text'>Representación</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt; &lt;p&gt;&lt;span style="font-size:12;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Aparajita;font-size:20;"&gt;Quisiste que te odiara... Pero no te salió bien.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;P.D: Encontré por internet adelante algo nuevo: el nanorrelato. Al principio no me pareció gran cosa tener solo diez palabras para contar algo. Luego leí unos pocos y comenzó a tener más sentido. Decidí probar suerte…¿Funcionó?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8162829247519310296-161429077566754485?l=searchingforcookies.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/feeds/161429077566754485/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/01/representacion.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/161429077566754485'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/161429077566754485'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/01/representacion.html' title='Representación'/><author><name>Isa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09281283548427802754</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_-GRI_UaHG8M/TQJFf1VcneI/AAAAAAAAACk/vvcoEwlBzaU/S220/FotoPanda.png'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8162829247519310296.post-4643569233895465100</id><published>2011-01-08T20:46:00.003+01:00</published><updated>2011-01-09T23:20:55.977+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='De genio y rubí'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>De genio y rubí (2)</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt; &lt;p&gt;Nuestro día empezó hacia media mañana, cuando desde su estratégica posición en la barra Ricardo registró mi cara de pánico.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se estaba muriendo de la risa mentalmente, lo podía ver a pesar de su expresión compuesta y su elegante pose. No hizo pues más que confirmar mis irritantes sospechas cuando levantó su libreta (un cuaderno &lt;em&gt;moleskine&lt;/em&gt; negro, claro) y la sostuvo el tiempo justo para que me diera tiempo a leer la frase en mayúsculas por encima del hombre de mi desesperado cliente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;QUIERE TÉ. CON LECHE.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aliviada, logré cortar el discurso a base de gesticular como si intentara parar el tráfico y repetir OK-OK en serie.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-Gracias.-Vocalicé en su dirección una vez que el hombre pareció aplacado y conseguí huir.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pasé a la siguiente mesa, agobiada por el trabajo y las caras de descontento que se me habían acumulado en aquellos diez minutos. Un tipo con unas entradas muy poco disimuladas a pesar de la construcción modernista que había intentado apañar con gomina y con lo que le quedaba de pelo exigía su cuenta desde hacía un rato que parecía estarlo matando.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-No hay de qué.-Dijo Ricardo cuando llegué correteando a la barra e hice un momento para ponerle delante, ya sin preguntar, su acostumbrado café solo y sacar de debajo de la mesa el libro que me había dejado la semana anterior y que esperaba por él en una bolsa de plástico que lo protegía de las manchas potenciales de la cafetería.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-Empiezas a leer más o más rápido.-Comentó satisfecho mientras lo apartaba para acercarse el café.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-Si tú lo dices…-Fue mi distraída respuesta mientras consultaba el tiempo de infusión en la caja y apartaba la bolsita alarmada al ver que era menos tiempo del que yo había previsto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-No irás a llevarle&lt;em&gt; eso&lt;/em&gt;, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Paré en seco, confusa, siguiendo su mirada hacia la bandeja.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-Sí, ¿por?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-Pidió té con leche. No té &lt;em&gt;y&lt;/em&gt; leche. La idea es el té y una jarrita con leche fría al lado. No el té y un vaso de leche caliente. Por favor, si hasta le has puesto el azúcar dos veces. ¿Por qué no le llevas un café? Cualquier cosa es mejor que esa horrorosa mezcla embolsada a base de colorante. Es el equivalente a café de máquina de parking subterráneo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me abstuve de cuestionar que la localización de la maquina pudiera añadir algo a la calidad de la bebida. Bueno, quizás sensación de… cutrez. Sacudí la cabeza. El caso era que estaba demasiado ocupada habilitando la leche fría y deshaciéndome del resto. Lamentable, pero hasta él sabía cómo hacer mi trabajo mejor que yo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-No le puedo llevar café si ha pedido té. Está bien que sepas inglés y como preparar uno, pero darle al cliente lo que pide es algo bastante básico. Idea simple que hasta yo he captado sin muchos problemas.-Aunque no podía arriesgarme a no hacerle caso por simple cabezonería, mi dignidad estaba un poco tocada y no pude resistir a destilar algo de sarcasmo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-En realidad llegó un momento a partir del cual empezó a recitar todas las bebidas que sabía señalar en inglés con la esperanza de que entendieses alguna. Créeme, apreciará más el café, te sale especialmente bien.-Deseché el patético intento de aplacarme con un bufido.-Me pregunto si será noruego. Me tiene pinta de noruego.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por toda respuesta le di la espalda, admitiendo a regañadientes que parecía imposible contestarle mal sin que tuviera algo que añadir, cargando el té en dirección al extranjero.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-Sandra…&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-¿Si?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me volví con la lentitud amenazante de quién está al borde del arranque de ira y es peligroso.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-Solo es una sugerencia, pero si le llevas el ticket puedes ahorrarte problemas intentando cobrarle. Estoy seguro de que le será más fácil leer el precio que a ti pronunciarlo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;~*~&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8162829247519310296-4643569233895465100?l=searchingforcookies.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/feeds/4643569233895465100/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/01/de-genio-y-rubi-2.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/4643569233895465100'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/4643569233895465100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/01/de-genio-y-rubi-2.html' title='De genio y rubí (2)'/><author><name>Isa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09281283548427802754</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_-GRI_UaHG8M/TQJFf1VcneI/AAAAAAAAACk/vvcoEwlBzaU/S220/FotoPanda.png'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8162829247519310296.post-1146668942294607193</id><published>2011-01-04T20:16:00.003+01:00</published><updated>2011-01-04T21:04:58.879+01:00</updated><title type='text'>Cuando el mundo aún era grande...</title><content type='html'>Las aulas estaban todas cerradas con llave. En realidad, el pasillo no tenía nada de especial.&lt;br /&gt;Bueno, quizás si. Se suponía que no podíamos estar allí.&lt;br /&gt;Una vez que pasara el tiempo, sería mi turno de hacer la E.S.O.-pasando todos los días por esos pasillos, subiendo esas escaleras- y entendería del todo porqué les había hecho tanta gracia a los mayores que les pidiésemos un mapa. Bueno, si se podía ser tan generoso con aquel trozo de hoja de libreta pintarrajeado con aquellas lineas tirando a rectas, pintadas con boli bic sobre el respaldo de un asiento del bus.&lt;br /&gt;Recuerdo haberme encogido de hombros al oír que era una tontería querer investigar un terreno del que iba a acabar aburrida en pocos años.&lt;br /&gt;Pero tenía curiosidad, y eso basta de sobras a los diez años, ¿no es cierto?&lt;br /&gt;Así que teníamos un plan. Teníamos un mapa. Y teníamos varias horas aburridas, cuando en el colegio estaba vacío a excepción de los pocos alumnos que sufríamos el comedor escolar.&lt;br /&gt;Había dos puertas. Una tenía un pestillo interior que nos convenía más bien poco, pero que, por suerte, estaba abierto. La ley de Murphy no se asoma realmente hasta que cumples los 16, como mucho. Era mucho más discreta que la otra, en pleno patio y al lado del profesor que cuidaba de nosotros.&lt;br /&gt;O lo intentaba, claro.&lt;br /&gt;Así que, después de vigilar que la sala de profesores estuviese tan vacía como debía, nos escabullimos a prisa escaleras arriba.&lt;br /&gt;Los últimos pisos poco ofrecían de especial. Como ya nos habían anticipado en un intento de dejarnos contentas, el despacho de la aterradora jefa de estudios era una sala con ventanas verdes de cristal opaco, la única del colegio cerrada a cal y canto entre las aulas normales.&lt;br /&gt;Las vistas a partir del tercer descansillo eran realmente bonitas.&lt;br /&gt;Y allí acaba el cuento.&lt;br /&gt;Bajábamos ya la mitad de las escaleras cuando oímos el taconeo, rápido y enérgico.&lt;br /&gt;No, no había planes de fuga A y B. Eso fue algo que aprendí a tener en cuenta a partir de aquel momento.&lt;br /&gt;Optamos por la improvisación obvia... echando a correr escaleras abajo, pegadas a la pared para que no se nos viese desde el hueco, como si nos persiguiese algo.&lt;br /&gt;En el minuto escaso que nos debio llevar bajar, aunque de aquella pareció muchísimo más tiempo, se me ocurrió que si estaba cerrada la puerta del gimnasio estábamos perdidas. Por no mencionar de que si salíamos corriendo por la otra, al profesor le iba a extrañas bastante y nos señalaría con prisas en cuanto llegara nuestra misteriosa sombra preguntando por los alumnos que estaban donde no debían.&lt;br /&gt;Así que cogí a mi amiga del brazo en medio del pasillo y la obligué a pararse en seco.&lt;br /&gt;Nos alcanzó una profesoras bajita y malhumorada, y que, aunque por entonces yo no lo sabía, sería la jefa de estudios unos años después. También me dio clase cuando la buena vida dejó de serlo y el sistema educativo me impuso las clases de física. Llegué a ser su alumna favorita.&lt;br /&gt;Pero para eso faltaba mucho. Sufrí con una estoicidad de la que aún estoy orgullosa el interrogatorio. No, no eramos nosotras las que bajábamos las escaleras. Si, las habíamos visto correr en dirección al patio. ¿Qué que hacíamos allí? Faltaba poco para que llegaran los compañeros del autobús, y los estábamos esperando.&lt;br /&gt;Nos despachó de vuelta al patio. Allí no se podía estar. Nos disculpamos y salimos de allí.&lt;br /&gt;Fue un buen susto. Siempre me dió pánico que me riñera un profesor. Con todo, fue una pequeña aventura, más bien sospecho que esperaba que nos pillase alguien. La huída- que eso es lo que fue- fue lo único emocionante del asunto.&lt;br /&gt;A veces echo de menos aquellos tiempos en los que el mundo aún era grande y todo eran preguntas. Cuando mentir para escaquetearse era ser traviesa y no caradura. Ya ni siquiera me hablo con aquella chica desde hace mucho, mucho tiempo, aunque era mi mejor amiga. &lt;br /&gt;Aún arrepintiendome de no haber sido más irresponsable cuando aún estaba a tiempo, sin daño y risas como aquella vez, me alegro de haber crecido como lo he hecho.&lt;br /&gt;Nunca me he dado un golpe equivocándome, asi que, en el fondo, para mí el mundo sigue siendo un gran patio de juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autoconvencerme de que el mundo es completamente aburrido y gris, como dice tanta gente, sería un duro golpe para mi moral, no me extraña que haya tanto infeliz en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una promesa que me he hecho a mi misma. El mundo es un asco, pero yo no pienso darme cuenta &lt;em&gt;nunca, nunca. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Imaginadme más pequeña, infantil, rubia y con el pelo corto y en uniforme de colegio azul oscuro, repitiéndolo obstinada, sacudiendo la cabeza de lado a lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, era rubia. Guardadme el secreto ;)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8162829247519310296-1146668942294607193?l=searchingforcookies.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/feeds/1146668942294607193/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/01/cuando-el-mundo-aun-era-grande.html#comment-form' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/1146668942294607193'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/1146668942294607193'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2011/01/cuando-el-mundo-aun-era-grande.html' title='Cuando el mundo aún era grande...'/><author><name>Isa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09281283548427802754</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_-GRI_UaHG8M/TQJFf1VcneI/AAAAAAAAACk/vvcoEwlBzaU/S220/FotoPanda.png'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8162829247519310296.post-8658498936358656884</id><published>2010-12-26T23:52:00.002+01:00</published><updated>2010-12-26T23:55:26.335+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El jacamar enjaulado'/><title type='text'>El jacamar enjaulado (2)</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt; &lt;p&gt;&lt;a href="http://searchingforcookies.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-size:10;"&gt;&lt;em&gt;[Primera parte]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:10;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;em&gt;Tardé horas en volver en mí, lo que significa que cuando comencé a funcionar lo primero que registré fue la noche. Asustada, volví a cerrar los ojos a toda prisa. Completamente desorientada y mareada, volvía a ser una niña pequeña asustada por la oscuridad. Así que allí me quedé un rato más, inmóvil si omitimos el temblor, repitiéndome una y otra vez "no pienses, no sientas y, sobre todo, no abras los ojos. No pienses, no sientas, cierra los ojos. No los abras, no pienses, no sientas."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;El mundo me fue reclamando poco a poco. Me dolía todo el cuerpo y notaba la ropa húmeda pegándoseme a la piel y rozando con aspereza las magulladuras cada vez que intentaba moverme, oía el pingar constante del agua que había quedado tras un chaparrón (quizás el que me había alcanzado, quizás otro) y que el calor no había logrado evaporar, probablemente acumulada en alguna de las enormes hojas que crecían bajo los monstruosos árboles.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;No me gustan los ataques de pánico, nunca me han gustado. Esa presión en el pecho, ese latido desesperado que bombea sangre con fuerza hasta que retumba en los oídos contribuyendo al caos que se desata en tu mente, bloqueada por el miedo, sólo capaz de gritar.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Pero no me atrevía a chillar, ni, ya puestos, a respirar con fuerza sumida en un ataque de histeria. Iba a morir, lo tenía claro, pero no tenía urgencia por sentir cualquiera que fuera el terror letal de la jungla que me estuviese aguardando desgarrándome tan pronto con horrible y mortal eficacia, sin darme tiempo siquiera a gritar de muevo, mientras sentía, silenciada, todo el dolor que precede a la muerte.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Intenté tranquilizarme como pude. La sensación era tan parecida al terror que le tenía de pequeña a la negrura que de pronto recordé el razonamiento con el que me había rescatado a mí misma al llegar a los once o doce años: la oscuridad absoluta no existe. Siempre hay una vela en otra habitación, el fuego o las brasas, la luz de la luna, o aún si ésta se oculta, el débil alumbrar de las estrellas. Tendrían que encerrarme en un cuarto completamente tapiado para privarme por completo de la luz, y yo no había hecho nada para merecer eso.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Así que poco a poco, volví a respirar con cierta normalidad y me obligué a abrir los ojos. Efectivamente, una vez que se me acostumbró la vista, me recibió el plateado fulgor de la luna, que en tantas ocasiones me había alegrado ver. Pero en aquella ocasión solo servía para confirmar que aún no me había devorado nada, y que estaría viva para sufrir cada agónico momento cuando, de forma inminente, algo lo hiciera.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Y todo por mi estúpido terror a las arañas. Por divagar, satisfecha en mi autocompasión, hasta alejarme de la seguridad por mi propio pie. Hay pocas cosas peores que considerarte inteligente y, de repente, golpearte con la realización de que has cavado tu propia tumba con tu estupidez, obvia de repente, saltando en círculos a tu alrededor con un gorro de colores y cascabeles, satisfecha en tu desgracia. Mis ojos se aguaron con rapidez, distorsionando con eficacia y esmero el claro en el que me encontraba.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Pobre Robert. Pobre, pobre Robert. No solo iba a quedar viudo tan pronto, si no que tendría que sufrir comentarios sobre el desafortunado accidente de su difunta esposa en aquellas lejanas tierras, chismorreados con entusiasmo. Lamentable, horrible. Qué mal debería sentirse por haberla arrastrado a un lugar tan peligroso, destinándola a morir tan joven. Hipócritas, ofreciendo un hombro al tiempo que lo interrogaban sutilmente para acceder a los detalles morbosos de su dramática aventura en el trópico. Por supuesto que Robert era mucho más inteligente que eso y no toleraría que jugaran con él, pero igualmente lo pasaría mal.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Y engordaría. Con toda probabilidad iría a pasar una temporada a casa de su familia, donde su madre se dedicaría a cebarlo y a buscarle otra mujer lo más pronto posible. Quizás aquella chica rubia de los Maxwell, hermana de uno de los mejores amigos de Robert y que estaba interesada en él a ojos vistas ya desde antes de que yo llegara, y en muy buenos términos con mi suegra por ser sus abuelos vecinos de toda la vida.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Aquel fue el momento en el que mi instinto de supervivencia comenzó a rebelarse contra el pánico y la depresión. Esa no era lo suficientemente buena paras sustituirme, ni de lejos. Para empezar, era rubia, y en una ocasión la había visto patear a un perro. Dejando aparte de que "patear", ya de por sí, no es propio de una dama, Robert no soportaría convivir con una persona que no amara a los animales tanto como él. Tampoco, como era mi caso, toleraba mucho a los idiotas, y habiéndola escuchado hablar un par de veces me encontraba en condiciones de afirmar que ella lo era. Desgraciadamente, ambas cosas podían ocultarse con relativa facilidad hasta que estuviesen casados y fuera demasiado tarde.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Y aquello no iba a ocurrir si yo podía evitarlo, decidí comenzando a mover lentamente extremidades para comprobar su estado.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;¡Y cómo iba a recibir el resto de la familia a Julien en cuanto se enterasen de que había perdido a su prima! Y sin ella allí para alegar en su defensa que estaba perfectamente capacitada para perderse ella sola, gracias, él viviría para siempre con la culpa pendiendo sobre su cabeza e imagen.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Mis padres se quedarían sin nietos. Adara, mi criada, probablemente fuera despedida cuando la señorita Maxwell tomara posesión de MI casa. Sólo yo sabía que tenía dos hermanos pequeños a los que atender ella sola y a los que tenía el sueño de conseguir un buen empleo. Los libros estarían a salvo, siempre y cuando Robert estuviera en casa cuando la idiota comenzase a redecorar la casa.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;¿Dónde estaba mi dignidad? ¿Mi competencia? No iba a morir allí tirada en medio de las hojas, para que aquellos horribles bichos disfrutaran con mi cadáver. La repugnancia que me causaba era idea, por si sola, ya me hubiera dado fuerzas para huir de allí saltando sobre los caimanes.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Aunque dolorida, parecía que me encontraba más o menos intacta. Varios cortes sangraban sin entusiasmo e intuía un par de chichones en la cabeza, y el único mal mayor parecía ser una muñeca torcida. Dolía mucho al moverla, pero al menos, examinada a la escasa claridad de la luna, no formaba ángulos extraños ni estaba exageradamente hinchada. Aquello era bueno.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Lo que fue todavía mejor fue la alentadora asociación de ideas: claridad, luz. Luna baja. Eso, según mis inexpertos cálculos, indicaba que no quedaba tanto como yo me había imaginado en un principio para el amanecer, momento en el que volverían a buscarme. Dado que recordaba haber rodado hasta donde me encontraba, y la gravedad tiende a ser previsible, presumí que el camino quedaba más o menos en línea recta cuesta arriba. Bien. La cosa comenzaba a reducirse a mantenerme viva hasta que se hiciese de día, encontrar el camino y esperar hasta que me encontrasen.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Comencé a hacer inventario mentalmente de la fauna autóctona que conocía mientras me sentaba con cuidado sobre un tocón, sacudía un par de hormigas que correteaban sobre mí (afortunadamente de tamaño asequible) y vigilaba con atención la negrura. Toda clase de insectos excepcionalmente grandes, ranas venenosas de estampados graciosos, delfines rosas, nutrias gigantes, monos, aves del paraíso, caimanes, jaguares.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Dado que las arañas y los jaguares trepan, descarté arriesgarme a partirme la nuca probando suerte a subirme a un árbol. De todas formas, a partir de observaciones sobre el patrón de conducta del par de gatos en posesión de mi madre en Londres me atreví a asumir que los felinos en general mantienen hábitos de sueño razonables. A salvo por esa parte. Mi clasificación natural de los caimanes como reptiles acuáticos invitaba a la tranquilidad. El paseo nos había alejado del río.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Eso dejaba a los monos, que a juzgar por la falta de su parloteo constante desde los árboles, que me llevaba mareando todo el día, también dormían y a las ranas. Una rápida inspección visual de los al rededores confirmó la ausencia de charcas.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;La situación no parecía tan crítica, decidí escurriendo la falda para intentar colaborar con el secado. Me hubiese gustado encender un fuego, pero había visto el tamaño de las polillas de la zona en casa del tío Henry, entomólogo aficionado (para mi disgusto y el de mi abuela).&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Quizás lo mejor fuera quedarme quieta y callada para no llamar la atención de nada que pudiera querer comerme.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Estaba realmente satisfecha con mi plan de acción. La paciencia y la racionalidad son virtudes, y una está cansada de oír como alguien acaba con un final trágico por dejarse llevar por el pánico. Sentándome erguida y alisando mi maltratado vestido, me dispuse a esperar pacientemente la llegada del sol, que, ajeno a mis problemas, me ofrecía la tranquilizadora seguridad de que seguiría girando pasase lo que pasase, y acudiría puntual a su cita, con algo de suerte, trayendo a Robert y a Julien con él.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;~*~&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8162829247519310296-8658498936358656884?l=searchingforcookies.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/feeds/8658498936358656884/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2010/12/el-jacamar-enjaulado-2.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/8658498936358656884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/8658498936358656884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2010/12/el-jacamar-enjaulado-2.html' title='El jacamar enjaulado (2)'/><author><name>Isa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09281283548427802754</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_-GRI_UaHG8M/TQJFf1VcneI/AAAAAAAAACk/vvcoEwlBzaU/S220/FotoPanda.png'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8162829247519310296.post-93421303733987186</id><published>2010-12-20T01:12:00.002+01:00</published><updated>2010-12-20T01:14:50.751+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El jacamar enjaulado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>El jacamar enjaulado (1)</title><content type='html'>&lt;em&gt;No, no lo entienden. Allí las cosas funcionan de forma diferente.&lt;br /&gt;No en el sentido de no tener luz eléctrica o de sufrir esa espantosa humedad, no. Absolutamente todo es distinto, desde la luz hasta las sensaciones. &lt;br /&gt;Mi primera impresión al pisar el centro de Europa fue que había algo que fallaba en el aire, que estaba mal. Tardé un par de días en entender que lo que echaba en falta era, simplemente, la brisa del mar.&lt;br /&gt;Nunca he tenido mucho apego por dicha acumulación de agua masiva, que tan fácilmente podría descargar su fuerza brutal sobre alguno de los barcos a los que mi marido conseguía arrastrarme de vez en cuando, y partirlo con nosotros dentro, ofreciéndole una muerte lenta por ahogamiento a los desafortunados que sobrevivieran a la colisión con las olas y a la lluvia de astillas.&lt;br /&gt;Supongo que nunca he sido una persona optimista. &lt;br /&gt;El caso es que era esa humedad, esa brisa constante que se hace notar quilómetros más allá desde que la costa se pierde de vista, o más bien la falta de ella, lo que me enervaba tanto.&lt;br /&gt;El aire del trópico es, sin embargo, completamente opuesto. Allí, una vez que el mar se aleja se impone una densidad opresiva y un nivel casi ansioso de condensación que se unen a la pegajoso calor.&lt;br /&gt;Y no hay forma de librarse de él.&lt;br /&gt;Esa era una de mis principales preocupaciones la tarde en la que comenzó la historia, ocupada también en esquivar raíces enormes y cubiertas de musgo resbaladizo; flores extrañas y demás protuberancias selváticas mientras procuraba no perder el paso del guía y el resto de los turistas que conformaban la comitiva que me precedía. En total cinco personas, incluyendo a mi primo Julien, que a su vez era el motivo por el que había desechado mi plan inicial de atrincherarme en aquella destartalada estructura con cubículos que se hacían pasar por habitaciones y que el capitán del barco que nos había transportado río arriba había definido, con mucha generosidad y en su inglés precario, como el hotel de la aldea.&lt;br /&gt;Julien, que acababa de terminar hacía un escaso mes sus estudios universitarios en leyes, y que por tanto estaba ansioso por hacer cualquier cosa que no tuviera nada que ver con ellos, se había mostrado más que encantado con la oportunidad de explorar la selva, aunque fuera por un sendero y bajo instrucciones de un nativo.&lt;br /&gt;Aún con esas condiciones tan razonables, el paseo parecía sugerir algún tipo de aventura trepidante que serviría para comenzar sus memorias y cuyos matices épicos a mí se me escapaban.&lt;br /&gt;Recuerdo haber buscado la mirada de Robert por encima de la inestable mesa donde, unas horas antes, nos habían servido un pescado alarmantemente rodeado de mosquitos, buscando ayuda para detenerlo y encontrándome, en su lugar, con una sonrisa divertida y un gesto de total aprobación.&lt;br /&gt;-Es más, querida, deberías acompañarlo.&lt;br /&gt;-¿Allí adentro?-Pregunté alarmada al tiempo que dirigía una mirada escéptica por la ventana. Bueno, o más bien por el espacio en la madera que había en la pared habilitado para ejercer como tal.&lt;br /&gt;-Es sólo un paseo recreativo. No dejarán que os ocurra nada, para eso pagamos.-Sentenció, visiblemente más divertido cuanto más calaba la idea.&lt;br /&gt;-¡Es cierto!-Intervino Julien, botando de la emoción en su sil… banqu… tabla sobre soportes de madera presumiblemente poco anclados.-Además, Robert ha dicho que no me necesitará hoy y yo estoy harto de jugar a las cartas. Nadie aquí habla bien mi idioma y tú siempre pierdes. Después de tanto tiempo en barco contigo, acaba por perder todo interés.-Concluyó sin malicia. Realmente yo era pésima en ello.&lt;br /&gt;Sus ojos, de un ámbar oscuro pero brillante, reflejaban una expectación un tanto infantil. No pude evitar volverme hacia Robert frustrada, molesta por como alentaba su comportamiento de niño pequeño. &lt;br /&gt;Aunque tan solo le llevaba dos años a mi primo, su actitud y porte le conferían un aspecto mucho más adulto y maduro, que supongo resultado de haber heredado el negocio familiar bastante antes de conocerme como consecuencia de la prematura muerte de su padre.&lt;br /&gt;De espalda ancha y altura ligeramente superior a la media, había llamado mi atención con su precioso pelo trigueño, su voz profunda y su aire de competencia. Un problema no era un problema en manos de Robert Sharman. Como poco, una oportunidad de negocio, y como mucho, una seria inconveniencia.&lt;br /&gt;-No es eso lo que me preocupa.-Contesté finalmente ante la falta de ayuda por su parte, mientras levantaba mi plato (o mejor dicho el trozo de madera circular que pasaba por uno) y observaba con asco como un ciempiés con las pinzas desalentadoramente grandes y demasiado peludo correteaba por la mesa. &lt;br /&gt;Riendo entre dientes, Robert extrajo un pañuelo de su chaqueta (colgada de una esquina de la mesa por la simple costumbre de acudir con ella a las comidas, con aquel calor húmedo habría sido inhumano tenerla puesta) y lo sacudió fuera de mi vista.&lt;br /&gt;Tras año y medio de convivencia sabía bien que aplastarlo al lado de mi comida habría sido una maniobra muy desafortunada. &lt;br /&gt;-Me gustaba como había bordado ese pañuelo.-Murmuré con disgusto mientras recomponía el servicio de mesa (es decir, la tabla el cuchillo de caza y el pañuelo que yo misma usaba de servilleta).&lt;br /&gt;-Bastará con lavarlo, prima. No seas tiquismiquis.&lt;br /&gt;-¿Dónde?-Devolví con sarcasmo, harta de sus aires, mientras señalaba con la cabeza el agua del río, fluyendo ésta con su constante y desagradable tono parduzco.&lt;br /&gt;-Déjala Julien. Ya ves que carece de espíritu aventurero. Tampoco es obligatorio que te acompañe. &lt;br /&gt;Así que era eso. Pensé entrecerrando los ojos, suspicaz, en tanto que el bajaba la mirada y trataba de ocultar su media sonrisa dando cuenta de un trozo de una fruta que yo aún no había aprendido a identificar.&lt;br /&gt;Aun viendo por dónde iba, hice un último intento.&lt;br /&gt;-¿No se supone que Julien está aquí para aprender? No veo como va a hacerlo si lo dejas atrás cada vez que no necesitas estrictamente su ayuda.&lt;br /&gt;Cometí el error de esperanzarme basándome en que Robert era una persona razonable. Siempre atendía a un buen argumento. A menos que él tuviese uno mejor, claro.&lt;br /&gt;-Está demasiado emocionado como para pensar siquiera en algo que no sea explorar, y ver mundo tampoco es malo para la vida empresarial. A saber que catástrofe desataría si lo dejo un momento sin mi supervisión.&lt;br /&gt;O sin la mía, claro. Y así volvemos, en antecedentes, a mi paseo por el campo tropical. Hacía ya rato que Julien, demasiado ocupado absorbiendo imagen por imagen la gama de verdes y sonidos naturales que lo rodeaba, había dejado de volverse para interesarse por mi dificultoso avance.&lt;br /&gt;Realmente las botas daban demasiado calor y el ligero vestido largo se rasgaba con facilidad con las ramitas, pero al menos su tono granate disimulaba las manchas con notable éxito. No se me ocurría una opción mejor.&lt;br /&gt;No tan impactada como él por el entorno- como mucho por algún que otro pajarito de plumaje particularmente vistoso-tuve tiempo de sobra para reflexionar sobre ese y otros menesteres durante las pocas horas-que a mí se me estaban haciendo eternas-que ya duraba la caminata.&lt;br /&gt;En concreto, me lamentaba por lo bien que estaba funcionando la pequeña venganza de Robert por haber insistido en acompañarlo pero, a la vez, imponer mis formas a lo largo del viaje. &lt;br /&gt;Me había oído lamentarme durante días sobre como Lily Doyle había disfrutado su safari en África cuando su marido visitó el continente para investigar posibles proveedores directos para su joyería. Más que los diamantes que Lily llevaba hasta dentro de su propia casa, los suvenires de su viaje o las anécdotas impactantes, lo que yo anhelaba era su oportunidad de hacer otra cosa que quedarse en casa esperando y mirar por las cosas. &lt;br /&gt;Robert vivía cosas nuevas constantemente y yo quería participar en su vida. De menos de dos años que llevábamos casados, había estado de viaje casi ocho meses.&lt;br /&gt;Quizás hubiese sido más práctico exponer eso directamente que dejarme llevar por el orgullo y vendérselo como simple envidia por Lily.&lt;br /&gt;En las novelas, la realización suele golpear cuando una tiene una silla sobre la que dejarse caer o se encuentra bajo la lluvia. Como no era el caso, algo pareció decidir que procedía una tromba de agua al más puro estilo tropical –con fuerza y sin aviso- en aquel mismo instante.&lt;br /&gt;Comencé a apurar en la dirección por donde creía que se había alejado el resto, probablemente mientras yo me paraba en seco sumida en algún punto importante de mi hilo de razonamiento.&lt;br /&gt;Desesperada, busqué la espalda de Julien entre la espesa cortina de agua, que apenas permitía ver unos metros más allá entre la exuberante vegetación. &lt;br /&gt;Después de tres días era perfectamente consciente de que todo intento de no empaparme gracias a una sombrilla era totalmente inútil, así que me limité a correr todo lo que la situación lo permitía siguiendo el camino.&lt;br /&gt;Hasta que me encontré con un tronco caído que podría haber esquivado o saltado con toda tranquilidad de no haber ido tan pendiente de no tropezar y haber reparado en la araña más enorme que había podido imaginar siquiera, mucho menos ver, en mis escasos veinte años de existencia.&lt;br /&gt;Marrón, peluda y del tamaño de un plato de postre, me recordaba a un tipo de marisco que me habían servido en una ocasión y que me había provocado pesadillas durante semanas. &lt;br /&gt;No estaba realmente al tanto sobre las pautas de conducta del tipo de insecto que más me afectaba por mi fobia, pero había visto suficientes veces el efecto de un cubo de agua sobre uno de ellos como para correr tranquila una vez que empezó a llover, razonando que dar vueltas mientras se flota con las patas encogidas, aunque no sea mortal, debe ser lo suficientemente incómodo como para invitar a buscar refugio antes de que se formasen charcos entre las raíces y las hojas secas.&lt;br /&gt;Pero no. Aquella monstruosidad parecía perfectamente cómoda obstruyendo mi camino. Es más, desplazó levemente dos patas hacia adelante.&lt;br /&gt;Yo retrocedí.&lt;br /&gt;Lo siguiente que recuerdo es caer, caer y rodar, recibiendo multitud de pequeños golpes y arañazos mientras piedras, ramas y raíces se me clavaban por todas partes cada vez que mi cuerpo hacía contacto, más y más rápido, con la escarpada pared de tierra resbaladiza.&lt;br /&gt;Alguno de ellos debió dejarme inconsciente.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;~*~&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Continuará... xD)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8162829247519310296-93421303733987186?l=searchingforcookies.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/feeds/93421303733987186/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2010/12/el-jacamar-enjaulado-1.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/93421303733987186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/93421303733987186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2010/12/el-jacamar-enjaulado-1.html' title='El jacamar enjaulado (1)'/><author><name>Isa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09281283548427802754</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_-GRI_UaHG8M/TQJFf1VcneI/AAAAAAAAACk/vvcoEwlBzaU/S220/FotoPanda.png'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8162829247519310296.post-8733653975110075688</id><published>2010-12-11T22:50:00.002+01:00</published><updated>2010-12-12T19:54:01.355+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='estrellas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='universo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='noche'/><title type='text'>Noche</title><content type='html'>&lt;span style="color:#666666;"&gt;16-2-2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;em&gt;Una noche preciosa, bastantes estrellas desde la terraza con sólo ayuda de los prismáticos pequeños.&lt;br /&gt;Las pléyades se distinguen a simple vista y se distinguen todas con los prismáticos.&lt;br /&gt;La nebulosa de orión también se ve con ellos. Parece un algodoncito.&lt;br /&gt;Una estrella fugaz.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;10-12-12&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene su encanto, saber en qué pensaba exactamente esa noche. Por más que lo intento, no soy capaz de recordar ningún acontecimiento, ningún detalle, de ese mes de febrero. Y fue tan sólo el año pasado. Pasase lo que pasase, no debió ser importante, o supongo que me acordaría.&lt;br /&gt;Tampoco recordaba esa noche hasta que me encontré esa libreta, con apenas dos hojas escritas, en el fondo de un cajón.&lt;br /&gt;Resulta curioso enterarme de que que se pueden anotar sensaciones. No, obviamente esas cuatro frases no evocan una imagen clara. Pero sé que se siente al encontrarse una noche despejada en pleno febrero. El cielo es más bonito en invierno, y es definitivamente extraño entontrar tanto brillo en época de lluvia. Por mucho que la adore, no deja de tapar las estrellas durante mucho tiempo. El suficiente para emocionarse de nuevo con tan solo mirar hacia arriba.&lt;br /&gt;También sé como es salir al frío y quedarse allí extasiada, hasta tiritar con el aire helado que tan bien casa con ese brillo gélido y blanco, que empieza a tililar una vez que se te adapta la vista.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Qué bonito.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Nube de vaho.&lt;br /&gt;Fue la primera vez que encontré una nebulosa. Polvo flotante en la nada, ya, no deja de serlo.&lt;br /&gt;Pero &lt;em&gt;brilla&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Y sobre todo, el gran premio a la observaciñón paciente.Ese sentimiento de navidad cuando eras niño, de recibir una sonrisa alentadora, de corazón, cuando tienes un día particularmente malo. El que hace que por un instante, tu universo se reduzca a emoción y fulgor.&lt;br /&gt;El de cazar una estrella fugaz. Y oh, ya recuerdo…&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Olvidé pedir un deseo.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8162829247519310296-8733653975110075688?l=searchingforcookies.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/feeds/8733653975110075688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2010/12/noche.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/8733653975110075688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/8733653975110075688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2010/12/noche.html' title='Noche'/><author><name>Isa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09281283548427802754</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_-GRI_UaHG8M/TQJFf1VcneI/AAAAAAAAACk/vvcoEwlBzaU/S220/FotoPanda.png'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8162829247519310296.post-1696436775215517901</id><published>2010-12-08T21:08:00.003+01:00</published><updated>2010-12-08T21:40:38.502+01:00</updated><title type='text'>Sonreír y asentir.</title><content type='html'>&lt;span style="color:#330000;"&gt;El arte de no estar ahí. Sonreír y asentir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;En resumen, si, mentir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;No hay por dónde huir, ni ya puestos, á donde. Tampoco un motivo claro por el cual querer correr. Tan sólo esa profunda sensación de agobio, que asfixia, que oprime, que ahoga el latir del pecho mientras el ruido de al rededor se reduce a un eco sordo que retumba de fondo, incómodo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;Y ladear la cabeza, sonrisa condescendiente. Apretar las manos sobre el regazo, que no se note el temblor. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;No quiero estar aquí.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;Luz artificial, humo de tabaco y ruido. ¡Molestan! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;¿Por qué han echado las cortinas?&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;Silla incómoda. No te revuelvas. Espalda tiesa, rodillas juntas, barbilla alzada.&lt;em&gt; &lt;/em&gt;Un esfuerzo, venga... Enfoca la mirada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;¿A dónde quiero ir?&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;Ri-e-te. Alguien ha dicho algo divertido. Encoger hombros, abrir mucho los ojos, sonrisa partida. Y de paso, respira. Ahogarse no queda nada natural.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;A donde sea, pero no aquí.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#330000;"&gt;Por favor, no aquí.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8162829247519310296-1696436775215517901?l=searchingforcookies.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/feeds/1696436775215517901/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2010/12/el-arte-de-no-estar-ahi.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/1696436775215517901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/1696436775215517901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2010/12/el-arte-de-no-estar-ahi.html' title='Sonreír y asentir.'/><author><name>Isa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09281283548427802754</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_-GRI_UaHG8M/TQJFf1VcneI/AAAAAAAAACk/vvcoEwlBzaU/S220/FotoPanda.png'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8162829247519310296.post-7691929328258813993</id><published>2010-04-09T23:30:00.004+02:00</published><updated>2010-12-12T19:53:10.757+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alas Deo'/><title type='text'>Alas Deo</title><content type='html'>Este es un relato corto que empecé hace casi un año y aún terminé hace un mes... yo funciono así xD Como quedará muy claro, no tengo ni idea de Historia ni la documentación fue particularmente rigurosa (wikipeeeeedia is love)... Pero la idea vino y fué entretenido escribirlo. Así que espero que alguien se divierta leyendolo =) Ahí va:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:180%;"&gt;. Alas Deo .&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El relato de Platón sobre la Atlántida termina abruptamente con la decisión de Zeus y los demás dioses del Olimpo de juzgar a los atlantes. Su delito fue la soberbia, el castigo, ceder su hermosa isla a las aguas.&lt;br /&gt;Se decía del errante Céfiro que era el más hermoso de los cuatro dioses del viento. Curioso por naturaleza, decidió poner pie en la isla, poco antes de que los dioses mayores ejecutaran la pena, como tributo a la que debió ser la civilización mas bella de la historia. Tras depositar sobre ella la que sería la ultima primavera del lugar, el dios escondió sus alas y se dispuso a ser también su último visitante.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primavera había llegado, como siempre, de manera bastante abrupta. Un sol cálido, todavía algo débil, bañaba la zona de &lt;em&gt;Gadeirikês&lt;/em&gt; arrancando destellos a las calles blancas de la acrópolis. Aquello estaba bien, según pensaba Aeneas al salir de su estudio, escogiendo un camino al azar.&lt;br /&gt;Odiaba la afixia del verano, pero aquella leve calidez después de su adorado invierno tampoco estaba del todo mal. Una brisa refrescante acarició su pelo proveniente de una de las calles del primer cruce que se topó. Parecía prometedoramente vacía.&lt;br /&gt;Aislándose mentalmente del ruido y la gente mientras los esquivaba a ambos en dirección a la empedrada y estrecha calle, envió un recuerdo a los dioses del viento por guiarlo hasta el lugar tranquilo que buscaba para pensar. Y a Apolo y a sus musas, sin tener claro a cual de los dos tenía que agradecérselo.&lt;br /&gt;Si al final de su paseo había encontrado la inspiración que buscaba, sería alas últimas.&lt;br /&gt;Vagó en línea recta, con paso errático, la vista puesta en lo que tenía al rededor y la mente bastante lejos, durante casi una hora.&lt;br /&gt;Entonces lo vio. Era un joven de su edad, haciendo a espejo exactamente lo mismo que él: perderse mientras se recreaba creaba la vista en los tallados de las paredes, los colores de la piedra o la belleza de las exuberantes plantas y las increíbles fuentes de agua integradas en ella.&lt;br /&gt;Era extranjero, de eso no cabía duda. Lo delataban los brazaletes plateados, tan extraños en el mar de aleaciones de cobre que era la ciudad, su complexión, alta y esbelta, parecía el molde de la más equilibrada estatua de mármol en un pedestal que la colocara contra el cielo.&lt;br /&gt;Y era hermoso. Tan hermoso que parecía haber nacido para ese papel. Extrañamente, y en contra de las costumbres locales, llevaba el torso desnudo, probablemente por el calor. Su pelo, de un color rubio ceniza casi desconocido para el artista, formaba parte de los haces de luz más que reflejarlos.&lt;br /&gt;El agradecimiento lo hubiera hecho caer de rodillas si se hubiera atrevido a quitarle los ojos de encima, pero algo así era de las cosas susceptibles de desaparecer si se deja de creer en ellas durante un solo instante.&lt;br /&gt;Nunca había rezado con tanto fervor.&lt;br /&gt;El otro transeúnte acabó por reparar en él, era imposible no hacerlo, allí parado como estaba en medio de la calle, observándolo como si fuera oro caído del cielo.&lt;br /&gt;Y Zéphyros estaba seguro de al menos no ser dorado.&lt;br /&gt;A pesar de la intensidad de su mirada, el chico parecía de todo menos amenazador. Más bien enclenque aunque bien formado y de estatura media, las manchas de pintura en las manos y la nariz, el pelo alborotado por la brisa y el brillo en los ojos de un niño que ha encontrado un juguete maravilloso le daban un aspecto un tanto infantil.&lt;br /&gt;Se preguntó que estaría pensando. También, como es lógico, porqué lo estaría observando de aquella manera. Lo cierto es que nunca le había pasado nada parecido.&lt;br /&gt;Quizás debería preguntárselo.&lt;br /&gt;No le dio tiempo. Mas bien con andar vacilante, el otro se acercó a él, reduciendo la distancia que los separaba a un par de pasos, y le tendió una mano.&lt;br /&gt;Definitivamente, aquello era realmente curioso, pensó Zéphyros mientras depositaba la suya en la tendida y se dejaba guiar. En cuanto lo tocó, los ojos del chico emitieron un destello que solo se podía interpretar como de triunfo.&lt;br /&gt;Mientras le seguía, dedicado como antes a la contemplación de la ciudad, aunque ahora al parecer con un desconocido rumbo fijo, se alegró de no haber hecho preguntas. Obviamente Aeneas no tenía nada que decir.&lt;br /&gt;Aeneas. Ni se había dado cuenta de que se había interesado lo suficiente por el nombre como para averiguarlo. Aeneas... Era un nombre griego. &lt;em&gt;Digno de alabanza&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Cuando cruzaron el último portal antes de detenerse, apenas con tiempo para ver el patio que tenía detrás, aquel último pensamiento se le quedó grabado.&lt;br /&gt;Habían entrado en una gran cámara, de construcción un tanto extraña. Como muchas de las casas situadas en las laderas, ésta poseía una vista espléndida del resto de la isla y del océano.&lt;br /&gt;Como si hubieran querido aprovechar eso al máximo, una de las paredes no existía, sustituida por anchas columnas que remataban en arcos que terminaban por entrelazarse en la bóveda de cañón del techo.&lt;br /&gt;Y una vez los ojos se le quedaron prendidos allí, no pudo apartarlos.&lt;br /&gt;Los frescos cubrían las parees desde la piedra del suelo hasta las bases de los arcos, sonde se interrumpían para dejar paso a la escena de la bóveda.&lt;br /&gt;Zéphyros nunca había visto algo tan hermoso.&lt;br /&gt;Aeneas, a poca distancia de él, las manos en las rodillas y aún jadeante por la subida a paso rápido hasta el estudio, pensaba lo mismo... observándolo a él.&lt;br /&gt;-¿Posarás para mi?&lt;br /&gt;El desconocido se movió, perdiendo algo de su perfecta apariencia de estatua para mirarlo. El pintor extendió un brazo para señalar la pared frontal, apremiante.&lt;br /&gt;Allí, donde debería estar el apoteosis central de la obra, había un espacio en blanco. A Zéphyros se le abrió un hueco en el alma al ver tanta perfección inconclusa.&lt;br /&gt;-Soy Aeneas.-Empezó el chico, vacilante.-Supongo que ya lo habrás deducido, pero yo he creado esto. Ese lugar...-desechó comentar que era un enviado de las musas para rellenarlo, parecía un comentario demasiado filosófico para encajar con él.-... eres perfecto para él. Quiero decir, esto... ¿como te llamas?&lt;br /&gt;No contestó.&lt;br /&gt;-Muy bien... Deo1.-Improvisó con una sonrisa. Zephyros se tensó con un respingo nada adecuado para quien era, sorprendido por el aparente acierto.-¿Posarás para mi?&lt;br /&gt;Y él asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;~*~&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aeneas...-A lo largo de aquellos cinco días, Zéphyros había aprendido cual era la entonación exacta que devolvía al pintor a la realidad, o al menos al estado mental en el que se movía con más coherencia por ella.&lt;br /&gt;Lo cual tampoco era mucho.&lt;br /&gt;-Aeneas.-Un susurro suave, como el que utilizaba para sustituir gradual pero impactantemente la calma que la precede por la mas suave tormenta. Debía ir lo suficientemente acorde con lo que fuera que pensara en medio de su trance creativo para que pudiera oírlo, o más bien para que quisiera escucharlo.&lt;br /&gt;La expresión de intensa concentración del chico, labios infinitesimalmente fruncidos, ojos fijos, cejas elegantemente arqueadas, se deshizo de a pocos, hasta que terminó el último trazo, dignándose al fin a girar la cabeza hacia él, ladeándola expectante.&lt;br /&gt;Con aquella sutil sonrisa que siempre le dedicaba. Le devolvió una similar.&lt;br /&gt;-¿Qué planeas hacer cuando termines esto?-Preguntó con delicadeza.&lt;br /&gt;Se había esperado una mirada en blanco y un tartamudeo confuso.&lt;br /&gt;-mmm... Supongo que venderlo a un precio desorbitado a alguien que prometa no cubrir las paredes y limitarme a vivir hasta que sienta la necesidad de volver a hacer algo parecido. -Elaboró tras meditarlo un momento.&lt;br /&gt;Se había girado completamente hacia la conversación, y el pincel y la paleta colgaban sobre sus piernas.&lt;br /&gt;-Con vivir... ¿te refieres a buscar belleza?&lt;br /&gt;Eh, al fin y al cabo, siendo lo que era, sabía como enfocar una conversación hacia donde quería, y desde donde fuera.&lt;br /&gt;Aeneas parpadeó, sorprendido.&lt;br /&gt;-Exacto.&lt;br /&gt;Zéphyros rió como no lo había hecho en mucho tiempo. Era como oír la alegría de una flauta, y Aeneas enrojeció de placer al asumirlo como logro suyo.&lt;br /&gt;En realidad, le hacía gracia pensar que pudiendo ver a través de la mente del joven, a este le sorprendiera que se hubiera dado cuenta de algo que exteriorizaba tan cristalinamente que ni siquiera le hubiera hecho falta decirlo.&lt;br /&gt;-¿Te gustaría buscarla conmigo?&lt;br /&gt;Despegó los labios y volvió a parpadear incrédulo.&lt;br /&gt;-¿Eso significa que no te marcharás en cuanto termine?&lt;br /&gt;Curiosamente, esa parecía ser la única parte que había registrado. Los ojos le brillaban exactamente de la misma forma que cuando se conocieron.&lt;br /&gt;Así que se había convertido en la inspiración del chico, que original. Contuvo una nueva risa para no estropear el impacto de la siguiente frase.&lt;br /&gt;-No... Me iré, y pronto. Pero preferiría que fuera contigo.&lt;br /&gt;De nuevo, pareció asimilar solo lo que le resultaba impactante.&lt;br /&gt;-¿Cómo de pronto?&lt;br /&gt;Frenético, había abandonado las cosas sobre la banqueta y se había dejado caer de rodillas sobre un cojín a su lado, interrogándolo desde arriba con los ojos.&lt;br /&gt;-Muy pronto.&lt;br /&gt;-Pero...&lt;br /&gt;-Ya casi has terminado conmigo.&lt;br /&gt;Su figura estaba completa, excepto los ojos, porque estaba esperando por el tinte que necesitaba. No había duda de que en cuanto tuviera expresión, sería lo mas brillante entre la magnificencia general de la sala. Casi sentía orgullo de su propia imagen.&lt;br /&gt;-¡No! ¡No es cierto!-Se había levantado y daba vueltas de un lado a otro como una fiera enjaulada.&lt;br /&gt;No, no como una fiera. Como un ciervo pequeño, tal vez una liebre.&lt;br /&gt;-Faltan las alas.-Sentenció suplicante en voz baja cuando volvió a pararse frente a él, taladrándolo con sus perturbados ojos grises.&lt;br /&gt;“¿Las alas?” Repitió para sí el otro, impactado.&lt;br /&gt;-Quiero ir contigo, pero tengo que terminar primero.&lt;br /&gt;-Lo sé.-Respondió con sinceridad, pues la idea le dolía casi tanto como a él.-Pero no hay tiempo. Esto acabará siendo polvo...-dejó la frase en el aire, interrumpiéndose.- Ven conmigo, y vuelve a crear.&lt;br /&gt;-Sé que acabará en arena, todo lo hace. Pero aún así...&lt;br /&gt;-Será pronto arena, Aeneas.&lt;br /&gt;-¿Como de pronto?&lt;br /&gt;-Muy pronto.&lt;br /&gt;La idea no pareció horrorizarlo tanto como había esperado. Se le desenfocó la vista un momento mientras parecía intentar regular su respiración, y con toda probabilidad el ritmo de su corazón y mente.&lt;br /&gt;-Falta poco. ¿Me esperarás?-Dijo al fin.&lt;br /&gt;No estaba preparado para aquella pregunta. Tampoco para darse cuenta de que tenía respuesta.&lt;br /&gt;-Si no te da tiempo, ¿vendrás igual?&lt;br /&gt;Cuando se volvió hacia su obra como si fuera la última vez, su mirada ya no era dubitativa, si no simplemente una extensión del suspiro que precedió al cabeceo de conformidad.&lt;br /&gt;Si más, le dio la espalda y volvió al trabajo.&lt;br /&gt;Horas después, quizás hasta un día, Zéphyros seguía echado en los cojines sobre el suelo, inmóvil excepto por los ojos que seguían las evoluciones del artista o para cambiar el codo sobre el que se elevaba para poder apoyar la cabeza en la palma de la mano. Se dedicaba a observar cómo el hueco de pintura blanca y gris algodonada que él había tomado por un boceto de nube al rededor de la reproducción de su pecho se elaboraba en una hermosas y poderosas alas de pájaro a juego con las de los pegasos blancos que volaban un metro mas arriba, sobre el arco.&lt;br /&gt;Mientras pensaba, en nuevo, en ello, interrumpió una voz femenina desde la puerta, el primer elemento extraño que los había molestado en todo aquel tiempo.&lt;br /&gt;-¿Maestro?-Zéphyros, desinteresado, se dejó caer de espaldas sobre los cojines, deduciendo por el tono vacilamente de la chica que le resultaba extraño llamarlo así, probabemente fuera demasiado joven. De cara como estaba ahora a los frescos del techo, no le cabía duda de porqué le habían dado el título.&lt;br /&gt;-Maestro Aeneas...&lt;br /&gt;Al final había optado por entrar por sí misma y avanzar hasta situarse cerca de él, de forma que su tono bajo pudiera sobresaltarlo de todas formas.&lt;br /&gt;-...la pintura.-Añadió con una sonrisa condescendiente cuando éste botó en la banqueta con el susto y se volvió al fin hacia ella.&lt;br /&gt;-...ah, eh... ¿pintura?-Le devolvió la sonrisa en cuanto registró la palabra.-¿La azul?&lt;br /&gt;Ella asintió, al parecer encantada con la reacción.&lt;br /&gt;-Muchas gracias, Thalassa.&lt;br /&gt;-También hay algo de comida en la cesta. Porque te estás acordando de comer, ¿no es cierto?&lt;br /&gt;Aeneas rió por lo bajo y como para demostrarlo, cogió una fruta amarillenta de la cesta y empezó a morderla con la mano contraria al pincel.&lt;br /&gt;-¿Por qué no te quedas un rato?-Le dijo ya con aire ausente.-Hace demasiado calor para volver a bajar ahora mismo. Deo es buen conversador, te hará compañía mientras yo termino esto...&lt;br /&gt;Su anormalmente largo discurso se fue desvaneciendo a medida que perdía atención en lo que decía. La sonrisa de la chica se desvaneció y su expresión se volvió preocupada. Obediente, se sentó en la banqueta que había cerca de un pilar, al lado de los cojines de Zéphyros.&lt;br /&gt;Asintió con la cabeza en su dirección a modo de saludo, como si no le sorprendiera ver a un extranjero con aspecto de dios heleno y poca ropa echado en medio del estudio de su aparente amigo. El otro chico quiso achacarlo a que, obviamente, era el modelo.&lt;br /&gt;-Ni come ni duerme, ¿no es cierto?&lt;br /&gt;Lo sorprendió bastante. No se le había ocurrido que aquello fuera importante.&lt;br /&gt;-Algo de fruta, de vez en cuando.&lt;br /&gt;Ya antes de saber que se acababa el tiempo dormía poco, a menudo inquieto. Desde entonces no lo hacía, y fijándose ahora, de dio cuenta de las facturas grises que asomaban por debajo de sus párpados.&lt;br /&gt;-Debería irme... me gusta verle trabajar, pero tengo cosas que hacer. Soy la hija de su maestro, y se supone que tengo que preguntarle si está dispuesto a tomar su primer alumno, pero dudo que lo considere siquiera hasta que haya acabado. No es habitual que los aprendices ayuden a terminar las obras de gran importancia.-La explicación sobre la costumbre, distinta de la continental, le invitó a deducir que se había dado cuenta de que era extranjero.- ¿Podrías mencionárselo tú cuando te preste algo de atención?&lt;br /&gt;Su primer impulso fue decirle que no hacía falta preguntarle, que no iba a hacerlo porque se marchaba de la isla y ella debería hacer lo mismo. Después se dio cuenta de que no podía decir lo último, y de que lo primero no era necesario a aquellas alturas.&lt;br /&gt;Asintió con la cabeza y lle se marchó con el característico paso elegante y enérgico de su raza, y que Aeneas no parecía compartir a menos que tuviera prisa o se sintiese turbado.&lt;br /&gt;En el fondo lamentó no poder salvarla a ella también. Había seguido la última mirada de la chica a las pinturas y al pintor, y decidido que ella le gustaba.&lt;br /&gt;~ *~&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué... ocurre?&lt;br /&gt;La misma pregunta se repetía por toda la ciudad, por todo aquel ornamentado trozo de tierra que aún emergía desafiante sobre la furia del mar. Zéphyros lo sentía en todo su cuerpo, todas y cada una de las plegarias que los aterrados atlantes elevaban a todo el cielo y a quien hubiera allí que pudiese socorrerles.&lt;br /&gt;No era un privilegio saber la respuesta. Se estremeció y cerró los ojos, intentando aislarse del torbellino de poder y emociones que lo rodeaban.&lt;br /&gt;-La isla se hunde.-Dijo, y Aeneas lo oyó de alguna forma por encima del ruido.-Los dioses os castigan por haber querido conquistar Grecia.&lt;br /&gt;-Y el mundo.-Añadió distraída mente, recordando algo que parecía insustancial y de un pasado lejano. Nunca había tenido nada que ver con la guerra, ni ésta le había interesado particularmente.&lt;br /&gt;-Ya, si. Y el mundo.&lt;br /&gt;-Nunca antes habían castigado a uno de sus pueblos por ambición.&lt;br /&gt;Seguía sin entender, los ojos muy abiertos aún fijos en el cataclismo de aire fuego y agua que se desataba fuera, mostrándose a través de los arcos como si fuese una parte más de la pintura.&lt;br /&gt;El viento los azotaba con furia, trayendo hojas, ramas, arena agua y hasta piedras y haciendo volar los pinceles, botes y bocetos que aún quedaban sin recoger.&lt;br /&gt;Zhépyros, sin embargo, sí empezaba a comprender. Se volvió a la bóveda que tenía detrás, como comparándolo con la devastación de afuera, sacudiéndose el pelo de la cara.&lt;br /&gt;-Nunca antes un lugar se había parecido tanto al Olimpo.&lt;br /&gt;Un clamor tan lejano como aterrador se levantó en el horizonte. Y se acercaba.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La gran ola.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Triste, el dios extendió una mano.&lt;br /&gt;-Vámonos.&lt;br /&gt;Los ojos azules del atlante se apartaron de la catástrofe para pasearse por última vez por su obra, casi en trance, mientras Céfiro tiraba de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El relato de Platón sobre la Atlántida termina con la condena de la isla por parte de los dioses. Cualquiera, que al final del invierno, observe el terminar de la última gran tormenta desatada sobre el Altántico, cuando el mar y el cielo se calman en su escala de grises, las danzantes nubes de abren y cortinas doradas llueven sobre el agua en la más hermosa de las imágenes, podrá creer el final de la historia del dios del viento y el último artista atlante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entender que aquella civilización muriera por soberbia.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel V.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;N. de la A.: &lt;/em&gt;Deo es un nombre griego que significa divino. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Si, me hacía ilu poner una nota de la A xDDD)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8162829247519310296-7691929328258813993?l=searchingforcookies.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/feeds/7691929328258813993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2010/04/alas-deo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/7691929328258813993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8162829247519310296/posts/default/7691929328258813993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://searchingforcookies.blogspot.com/2010/04/alas-deo.html' title='Alas Deo'/><author><name>Isa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09281283548427802754</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_-GRI_UaHG8M/TQJFf1VcneI/AAAAAAAAACk/vvcoEwlBzaU/S220/FotoPanda.png'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
